Frecuentemente las mujeres que padecen pérdidas de orina viven resignadas. Es normal que no comenten nada a su médico, conscientes de que la respuesta será que es lo normal. La edad, los partos, el trabajo de esfuerzo físico son los factores que más influyen en la aparición de las pérdidas de orina.

En aquellos casos en los que la mujer es valorada por un especialista, la recomendación suele ser un tratamiento de rehabilitación y en algunos casos, la cirugía. Generalmente, ninguna de las dos cosas se lleva a la práctica. La rehabilitación porque no siempre supone resultados o se consiguen de forma muy lenta, las mujeres de hoy día necesitan algo más eficaz. La cirugía se realiza en casos muy puntuales porque el propio especialista no tiene claro que la mujer quedará mejor de lo que está, pues es una intervención que se realiza en un área muy delicada del aparato genital en el que no existe mucho porcentaje de éxito.

Desde hace ya años, junto con el avance de otras técnicas estéticas y en consonancia con los tratamientos cada vez menos invasivos, surgió el láser de CO2. Ya son miles de mujeres que han podido beneficiarse de los efectos del láser.

Esta técnica se realiza en consulta, con anestesia local en crema. No es dolorosa y solo provoca un leve escozor durante dos días. Generalmente son necesarias dos sesiones para conseguir corregir el problema de las pérdidas de orina.

Es importante resaltar que sólo el láser específicamente diseñado para ginecología será eficaz en estos casos, y siempre que sea utilizado por un ginecólogo especialista en suelo pélvico.

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