Al igual que en otras disciplinas, la radiofrecuencia también puede utilizarse para el tratamiento de miomas.

El cáncer de hígado o las metástasis hepáticas se tratan hoy día mediante radiofrecuencia como primera opción antes que la cirugía.

Los nódulos de tiroides y algunos tumores benignos de nariz también se tratan mediante radiofrecuencia.

En el caso de los miomas, la técnica se realiza a través de la vagina, mediante sedación. Por tanto, no es necesario hacer ninguna cicatriz y no requiere hospitalización. Al día siguiente la paciente puede hacer su vida normal.

La radiofrecuencia se aplica solamente en el interior del mioma. Al igual que en otros tejidos donde se aplica, conseguirá una necrosis del tejido, es decir, provocará una muerte de las células. Ese tejido inservible será absorbido por el organismo y es lo que hará que el mioma vaya reduciendo su volumen. Los miomas más pequeños desaparecen en su totalidad. Los miomas

mayores de 5 cm reducen de volumen, consiguiendo la desaparición de los síntomas aunque no desaparezcan del todo. Una vez tratados, éstos no volverán a crecer.

El momento más ideal para realizar esta técnica no invasiva es en mujeres jóvenes, con miomas pequeños que están creciendo, porque es en estos casos donde tiene una mayor capacidad de respuesta e impedimos que el mioma llegue a producir síntomas o se haga más inaccesible.

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